Make your own free website on Tripod.com

 

Diccionario Botánico de Osaín                           

 

 

ODU

DEFINICIÓN DE LA PALABRA ODU 

Hay una palabra que todo santero menciona y muy pocos conocen su significado. ¿Qué idea tienen ustedes de lo que quiere decir la palabra Odu? 

Sabemos que sacamos Odu, sabemos que los Odu son posiciones oraculares. ¿Pero qué cosa es una posición oracular? ¿A qué llamamos Odu? Pocos lo saben.  

Empecemos por decir que los Odu describen posiciones oraculares o sea describen el número de caracoles que caen en posición conversacional sobre la estera. ¿Pero qué significado tiene la palabra por sí sola? 

Se denomina Odu a un espacio de tiempo indeterminado, a un espacio de tiempo indefinido, lo mismo da que sea espacio de tiempo en la vida de un ser humano, porque si es en consulta son 72 horas, son tres vueltas al reloj, son tres nacimientos de sol, y tres ocasos; si es en Itá será el espacio de tiempo que dure la persona, el cual puede ser un año como puede ser 50 años. 

En 24 horas el Odu vive 2 etapas, cada una dura 12 horas, 12 horas de actividad o ebullición y doce horas de pasividad o latencia. El Odu se activa y desactiva cada 12 horas.   

Cada 12 horas posee 4 etapas:  niñez, juventud, madurez y vejes. 12 entre cuatro etapas es igual 3.  

24 horas X 3  = 72 horas, 3 amaneceres, 3 ocasos, 3 días, 3 noches, 3 estados de pasividad, 3 estados de actividad, 3 estados de muerte, 3 estados de vida.    

El período de permanencia de un Odu es indeterminado, puede ser que dure 3 días, 3 meses, 3 años, 3 ciclos.  

Eyeunle es el principio del amanecer. Eyioko es el principio del ocaso, la mortandad  es más lenta que la vida, demoramos más en morir que en nacer. Nacer es cuestión de minutos u horas, sin embargo, morir es más lento, la muerte dura toda una vida. Desde que nacemos estamos muriéndonos,  cada minuto que le sigue al nacimiento es un minuto menos de vida, es un minuto de muerte.  Eyioko es la  muerte, por tanto es más lento que Eyeunle, de ahí que los procesos de Eyioko sean lentos. 

Si es un Odu que se refiere a un año, como la letra de año que dicen que se saca, quiere decir que el Odu  o letra durará 12 meses. 

Odu es un espacio de tiempo indefinido, porque el Odu le puede salir a una persona en el Itá y la persona durar 100 años, entonces ese Odu durará 100 años. Puede ocurrir que el mismo Odu le salga  a esa misma persona en una consulta circunstancial, entonces ese mismo Odu durará 3 días, a menos que se haga ebó o adimú antes de los tres días para cambiarlo.  Los Odu no tienen limitación, por eso son infinitos. El Odu por sí solo marca tiempo indefinido. Odu equivale a tiempo. El tiempo es infinito, sólo que, como el Odu,  ese tiempo puede determinarse o predeterminarse. 

Es infinito porque aquél va a vivir su Odu de Itá más tiempo que el tiempo que otra  persona pueda vivir el mismo Odu de Itá. Aquél puede vivir Osá/Obara 80 años, mientras dure su vida. El otro vivirá Osá/Obara sólo 20 años, mientras dure su vida. El mismo Odu durará el espacio de tiempo que dure la persona que lo posee. 

El espacio de tiempo que marca la consulta son 72 horas, y a la misma vez, si se hace el Ebó inmediatamente, duró nada más que una hora en lo que la persona buscó las cosas para erradicarlo. Si se hace Ebó del Odu inmediatamente, ese Odu durará los 15 minutos que te tomamos en buscar el recurso para eliminarlo o alcanzarlo. Una vez que se hace el Ebó, eliminamos el mal, por tanto muere el Odu.  

Si nos tardamos dos días en buscar el recurso para eliminar el osobo o para asegurar el iré, el Odu durará dos días.  

Si transcurren más de tres días sin tomar acción sobre el Odu, a partir del cuarto día, la persona tienes que consultarse otra vez. No puede consultase hoy y hacer el ebó a la semana. Ya no será el mismo Ebó el que tendrá que hacer. La letra cambia sola cada 72 horas. 

Por eso es que los santeros dicen: “No funcionó lo que le hice. ¿Qué le hago?” y ¿Cuándo vino a hacerse el Ebó? A los cinco días. Había que mirarlo otra vez a ver el nuevo Odu que le salía, porque ya el odu que tenía se murió. Cuando dejamos pasar el término especulado y hacemos el ebó, la persona nos va a decir: ”Padrino, me puse los collares y no remedie nada” ¿Cuándo te los pusiste, mi amor? ¿A los tres días?, “No. Me los puse al mes” Al mes ya no hace ninguna función o no hace la función que tú esperabas, no remedia el problema. 

Entonces si miramos el Odu como espacio de tiempo, ya no podemos hablar de números. Los números no tienen tiempo, son cantidades. Los números no son sinónimos de tiempo.  

El Odu tiene cuatro posiciones, cuatro tiempos, cuatro puntos cardinales, cuatro elementos. 

Para entender las generalidades de los Odu consideraremos cada uno de ellos como un personaje, animemos el concepto.  Vamos a aprender 36 aspectos de 16 personajes. Cuando veamos el personaje en primera posición vamos a recordar que el que lo ataca es el segundo Odu, la negatividad del que salga en segunda posición.

En el sistema de adivinación de los caracoles o Dilogún, los Odu constituyen un elemento esencial. Estos signos, energías, letras o personajes oraculares se determinan a partir del número de caracoles que adoptan la denominada posición conversatoria. 

Posición conversatoria

Posición no conversatoria

Cada vez que se tiran los 16 caracoles pueden aparecer una de las 17 configuraciones posibles. 17 porque puede salir Opira que es el cero. 

A cada una de estas configuraciones se le ha asignado un nombre que en algunos casos se deriva de los sistemas de adivinación de Ifá. En la  tabla  se relacionan los nombres que se asignan a cada una de las configuraciones y que se identifican por el número de caracoles en posición conversatoria. Estos nombres son en su mayoría los más generalizados en Cuba. En distintos países, e incluso, en distintas regiones de un mismo país pueden presentarse cambios en los nombres. Los estudios  arrojan diferentes variantes en los nombres, lo cual puede deberse a diferencias en la pronunciación, en la ortografía e incluso en errores tipográficos, mientras que en otros se debe a que adoptan nombres procedentes del sistema de adivinación de Ifá. Las mayores diferencias, que incluso pudieran presentarse, aparecen a partir de los 13 caracoles en posición conversatoria. 

Al tratar de explicar la confusión  que se presenta entre los nombres de las configuraciones 13,14,15,16, se debe tener en cuenta que, de acuerdo con las normas por las que se rige los sacerdotes o consultantes del Dilogún, a éstos les está prohibido leer o interpretar estos signos, de manera que cuando se tiran los caracoles y aparecen más de 12 en posición conversatoria deben enviar al cliente o consultado a verse con un Babalawo. Es posible que la confusión existente se relacione con esta prohibición, que a traído aparejada  desconocimiento y en otros casos cierto temor. En criterio del autor todo buen sacerdote, aun cuando cumpla lo establecido por las normas que rigen el oráculo debe conocer y ser capaz de interpretar todas las configuraciones posibles, de lo contrario no se justifica que tire 16 caracoles sino 12. No se conoce ningún Oriaté que pare el Itá cuando sale un Odu mayor a 12 y corra a buscar a un babalawo para que lo termine. 

A las confusiones expuestas debe añadirse el casi total desconocimiento del nombre de Opira ( Oshakuaribó ) que corresponde a (0) (cero) caracoles en posición conversatoria, y por ende, de su posible interpretación. 

Para determinar la posición especifica que está viviendo el cliente o consultado en un momento de su vida, es necesario determinar el Odu compuesto o personaje oracular que lo representa en ese espacio de tiempo. En el sistema de adivinación cubano se requieren dos tiradas de los caracoles, de manera que se obtengan, una a continuación de la otra, dos configuraciones de las que aparecen relacionadas en la tabla. Así, por ejemplo, si en una primera tirada de los caracoles aparecen 8 en posición conversatoria  y en una segunda tirada 6, se tendrá un personaje u Odu, compuesto por Eyeunle (8) y Obara (6), al cual se le denominará Eyeunle Tonti Obara y se simboliza (8-6)

Es posible que en las dos tiradas que se realicen aparezca el mismo número de caracoles en posición conversatoria, por ejemplo (8 y 8). En este caso, el personaje oracular se denominará Eyeunle Tonti Eyeunle, que significa " Eyeunle confrontando a Eyeunle" y de forma similar Okana tonti Okana (1-1), Eyioko tonti Eyioko (2-2) y así sucesivamente. 

Para poder interpretar cada  uno de los personajes es necesario conocer, en primer lugar, que los Odu simples se subdividen en dos grandes grupos: Odu mayores y Odu menores. Son mayores las configuraciones u Odu simples que corresponden a: 1,2,3,4,8,10,12,13,14,15 y 16 caracoles en posición conversatoria y son menores los que se corresponden con 5,6,7,9 y 11 caracoles en posición conversatoria. Dentro de cada grupo, tanto de los mayores como de los menores, existe un orden jerárquico.  

Ver tabla  

El orden jerárquico de los Odu tiene su origen en el sistema de adivinación de Ifá y aun cuando en éste no existe la subdivisión de los Odu en mayores y menores, sino que se representan en un solo grupo jerárquicamente ordenado. Sin dudas existe una relación que puede deducirse del análisis comparativo entre ambos sistemas y ordenamientos. 

Según establece la Regla esta jerarquía está dada por el orden en el cual "ellos nacieron y vinieron al mundo".

Es conveniente señalar que así como los nombres de los Odu varían de un país a otro, también ocurre con  el orden jerárquico de los Odu. Este que acabamos de ilustrar es el más conocido y aplicado en Cuba para el caso del oráculo del caracol. 

Además de la clasificación de los Odu en mayores y menores, y del orden jerárquico de éstos dentro de cada grupo hay que tener en cuenta un segundo aspecto para la interpretación de los personajes oraculares u Odu compuestos; se trata de que en ellos el primer Odu simple, es decir, el que se obtiene en la primera tirada de los caracoles, representa o describe la positividad o bien del consultado; mientras que el segundo Odu simple, es decir, el que se obtiene  en la segunda tirada, representa la negatividad o mal que aqueja al cliente. Así, por ejemplo, en el personaje oracular Eyeunle tonti Obara (8-6) Eyeunle representa la positividad y Obara la negatividad. Para conocer la fortaleza relativa entre la positividad y la negatividad se tendrán en cuenta las reglas siguientes: 

  • Si el primer Odu es mayor y el segundo es menor, la negatividad tiene una fortaleza relativa menor. Ej: En el personaje oracular Eyeunle Tonti Obara (8-6), la positividad está representada por Eyeunle (8) y la negatividad por Obara (6). Como Eyeunle es un Odu mayor y Obara menor, predominarán los aspectos positivos de Eyeunle sobre los negativos de Obara. 
  • Si el primer Odu es menor y el segundo también lo es, entonces hay que determinar la fortaleza relativa de la positividad y la negatividad a partir del orden jerárquico de los mayores. Ej: En el personaje oracular Eyeunle Tonti Ogundá (8-3), la positividad está representada por Eyeunle (8) y la negatividad por Ogundá (3). Como Eyeunle y Ogundá son Odu mayores, hay que ir al orden jerárquico. Eyeunle aparece primero en el orden jerárquico, por tanto predominarán los aspectos positivos de Eyeunle sobre los negativos de Ogundá.
  • Si el primer Odu es menor y el segundo mayor, la negatividad tiene una fuerza relativa mayor. Ej: En el personaje oracular  Odí Tonti Okana (7-1), la positividad está representada por Odí Como Odí es Odu menor y Okana un Odu mayor, predominarán los aspectos negativos de Okana sobre los positivos de Odí. 
  • Si el primer Odu es menor y el segundo también lo es, entonces hay que determinar la fuerza relativa de la positividad y de la negatividad a partir del orden jerárquico de los menores. Ej: en el personaje oracular de Ojuani Tonti Oshé (11-5), la positividad está representada por Ojuani (11) y la negatividad por Oshé (5). Ambos son Odu menores, por lo que hay que ir al orden jerárquico. Como Ojuani aparece primero en dicho orden, entonces predominarán los aspectos positivos de Ojuani sobre los negativos de Oshé. 

Los signos dobles o Tontis, tales como Eyeunle Tonti Eyeunle (8-8), Obara Tonti Obara (6-6) Oshé Tonti Oshé (5-5) y los restantes Tontis, representan un equilibrio entre los aspectos positivos y negativos de cada signo. Ahora bien, debe tenerse en cuenta que las personas a las que le sale un signo doble, la mayor parte de las veces acuden al sacerdote o sacerdotisa porque han caído en la negatividad del signo y al ser éste el extremo opuesto de sus posibilidades positivas les resulta muy difícil rebasar este estado. Las personas a las que le salen estos signos dobles, llamados Meyi en Ifá y Tonti en el sistema oracular cubano del caracol, suelen ir con facilidad de un extremo a otro del signo. Suelen ser volubles y caen fácilmente en estados depresivos. Saben que tiene la capacidad para vivir los aspectos positivos del signo, pero cuando caen en el extremo negativo se ven imposibilitadas de hacer algo por sí misma y necesitan ayuda para recuperarse. En estos casos el consultante deberá ser muy prudente al explicar el mensaje oracular y tener muy en cuentas las predicciones futuras, que se determinan con los Ibo. 

Para completar el mensaje oracular asociado a cada Odu compuesto, el sacerdote deberá conocer las generalidades positivas y negativas de cada signo y los refranes relacionados con cada uno de ellos.  

Nombre de las configuraciones

1

OKANA

2

EYIOKO

3

OGUNDÁ

4

IROSO

5

OSHÉ

6

OBARA

7

ODÍ

8

EYEUNLE

9

OSÁ

10

OFÚN

11

OJUANI

12

(M) EYILÁ

13

METANLÁ

14

MERINLÁ

15

MARUNLÁ

16

MERINDILOGÚN

0

OSHAKUARIBO

Retorno

Un Odu no es una persona, nunca el Odu es una persona. Personaje es una cosa y persona es otra. Cuando el Odu sale en la consulta,  ese espacio de tiempo, nos dice quien es la persona que estamos consultando, no nos está diciendo que el odu sea una persona, por eso es que cuando consultamos  sale cualquier Odu. Porque si uno tuviera un solo Odu siempre le saldría el mismo, no podría salirle variado, lo cual demuestra que el Odu no es nadie, simplemente es un espacio de tiempo, y los espacios de tiempo pueden ser iguales o diferentes. 

Si seguimos mirando ésto como personas, vamos a minimizar estas fuerzas, vamos a mal interpretarlas y subutilizarlas. Los Odu son fuerzas representadas por personajes, no son personas propiamente dicho. Son fuerzas de la Naturaleza y por consiguiente son perfectas, a diferencia de una persona que por su condición de ser humano es imperfecto. Tenemos que olvidarnos de personas cuando trabajamos con esto.

Los Odu o personajes que salen en la consulta describen las aptitudes y actitudes circunstanciales de la persona que se está consultando y el Iré o el Osobo describen los cambios, las fases, vicisitudes o la sucesión de unas cosas a otras, las diferentes alternativa de sucesos prósperos u adversos, los accidentes, contrariedades que pueden afectar la marcha o desarrollo de esa persona en una etapa de su vida.  Si el Odu es iré, habla del  futuro, si es osobo, del presente. 

Los Odu con que salen los iré, hablan de las posturas que la persona debe asumir para alcanzar ese bienestar o dicha. 

Los Odu con que salen los Osobo, hablan de las posturas que la persona debe evitar para poder librarse de esas desdichas que le acosan.

Retorno información de apoyo a la consulta

Retorno al menú área restringida

 Retorno a la página principal

 

 
 
Enviar correo electrónico a  oraculos@hotmail.com  con preguntas  o comentarios sobre este sitio.                              Web master:  A. de J.  Martínez (Oshúnlayó). Copyright © 2003.   Agregar a tus favoritos. Esta información tiene el único fin de informar. No tome acción alguna o deje de tomarla sobre la base de este contenido.