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La magia de la Osha

 

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Diccionario Botánico de Osaín     

Seminario por Internet sobre Oráculos de la  Regla de Osha.

C.E.C.T.A  Centro de Estudios Cultura y Tradición Africana

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La Regla de Osha no espera por la providencia ni deja al destino la solución de las contingencias de la vida.  Para remediar lo indeseado, variar una situación, eludir las consecuencias de un acto previo e incluso resolver un grave problema ante el cual otros se mostraron escépticos o se declararon impotentes, la Regla de Osha cuenta con un basto arsenal de hechizos y prácticas esotéricas reunidas bajo el calificativo general de "shishés" ( trabajos ). 

Además de la intervención de las deidades, los iniciados en Osha disponen de una extensa gama de talismanes o amuletos, conocidos como Inshé- Iré- Osain, objetos de diversas confecciones y variadas formas cuya carga mágica posee la virtud de proteger o materializar los deseos de su poseedor. 

El vocablo Inshé es una derivación de la palabra Shishé (trabajar, accionar, realizar).  Iré significa bienestar, un bien que se obtiene, se espera o se posee.  Osain, además de ser la deidad Yoruba que representa la medicina, es el hechicero por excelencia y,  por extensión, se le llama Osain a la propia hechicería, en bien o en mal.  Es por ello que Inshé- Iré- Osain pudiera traducirse como " lo que trabaja con la energía hechicera para el bienestar." 

La práctica de confeccionar amuletos ha sido y es una regla general de todas las religiones animistas y su uso se remonta a egipcios y caldeos.  Los Inshés se preparan con diferentes procedimientos y componentes, de acuerdo con los fines que se persiguen.  Pueden integrarlos desde una piedra, una medalla, o un trozo de madera consagrada a tales efectos, hasta un cuerno o colmillo de animal, todo irradiado, o bañado, con su respectiva infusión  mágico-mística, en la que intervienen elementos naturales,  invocaciones y conjuros. 

Tales "resguardos", como comúnmente se les conoce, tienen la misión de accionar en contra de los peligros y azares de la vida, contrarrestar las energías negativas, atraer las positivas y llamar el beneficio.  Es creencia de los practicantes de la Osha que, si son llevados con veneración y fe y fueron confeccionados con arreglo a las normas que exigen los propósitos, los Inshés concederán los favores solicitados y responderán a las demandas que se les hagan. 

Con independencia de que cada Inshé  responde a una misión específica, es indispensable la regencia de un Orisha para que le imprima el poder, o "ashé" necesario, facultad privativa de las deidades. 

Sólo los iniciados tienen potestad para montar o fabricar los talismanes pues de lo contrario carecerían de valor.  Además, la operación debe ejecutarse a una hora determinada, y algunas, incluso, en un día señalado y bajo la influencia de un astro previamente escogido u orientado por el oráculo.  La importancia de los astros, al igual que la de los elementos naturales, alcanza niveles superlativos pues su influjo constituye un factor determinante a la hora de la confección.

Aunque la imaginación del sacerdote interviene para los elementos externos, los inshés responden a un Odún, o signo determinado del oráculo, con su carga especifica, pero existen otros cuyas cargas deben ser averiguadas mediante el oráculo.  Aún en el primer caso, nunca deberá cerrarse el Inshé sin antes preguntar si  está completo ( Otá ), pues ningún resguardo se da por terminado sin la aprobación de la deidad, y únicamente se sella cuando todo cumple con lo establecido. 

El contenido es secreto y sólo lo conoce el oficiante.  No es menester que lo sepa  el interesado, sea  o no iniciado.  Éste sólo se enterará de algunos ingredientes que le solicitará el sacerdote (tierra de la puerta de su casa o de las " cuatro esquinas " -la intersección vial- más cercana, algún pedazo de oro, plata o coral, una moneda, vellos del cuerpo, etc.)  Quienes preparan los Inshés son celosos guardianes del secreto y apenas ofrecen detalles acerca del resto de los componentes o la manufactura, la cual realizan a solas, sin la intervención del futuro poseedor, que recibe el producto ya terminado en una ceremonia al efecto.

Los Inshés se colocan habitualmente dentro de pequeñas bolsas de tela, cuyo color, con frecuencia, es el mismo del Orisha que lo auspicia, aunque no existe un código estricto al respecto.  En ocasiones se envuelven en hojas de maíz o malanga, y se les enrolla hilo de diversos colores.  El conjunto se recubre después con parafina o cera para darle cierta consistencia y preservarlo el tiempo requerido.  En muchos casos se adornan con cuentas del Orisha regente, o con caracoles, todo según el arte o la imaginación del ejecutante. 

En dependencia de los procedimientos de confección, los Inshé  tienen una larga o corta vida (período de utilidad o efectividad luego del cual pierden su "ashé", su fuerza.)  Pero cuando esto sucede no se les bota, se les "da camino," que es lo mismo que averiguar  mediante el oráculo su destino, el lugar en que deberá ser depositado.  En el caso de que se pierdan o se rompan, se da por sentado que cumplieron su misión. 

Existen resguardos para obtener simpatía, acrecentar la voluntad, obtener el favor de los Orishas o el de los espíritus, alejar las enfermedades, consolidar una posición administrativa o social, ganar un litigio, subyugar la voluntad de otra persona, aumentar la atracción sexual, en suma, todo un repertorio de posibilidades.  Sólo debe añadirse que, para cuanta vicisitud se le presente al hombre en la vida cotidiana, la magia de la Osha cuenta con una solución en el cuerpo, y la acción de un Inshé.
 
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