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La
necesidad de predecir el futuro, de prever lo ignoto, ha estado presente
en toda la historia de la civilización desde los albores de la humanidad.
El hombre no siempre entendió las catástrofes atmosféricas y
otros fenómenos que ocurrían a su alrededor. Originalmente huyó de
ellos para evitar sus efectos y pervivir, pero nunca abandonó el
interés por estudiarlos, ha sido la manera más efectiva que ha
conseguido para protegerse de ellos.
Algunos
de estos fenómenos
contemplados por el individuo ( la lluvia, la sequía, el viento, la
erupción de los volcanes y los movimientos telúricos, así como su
propio comportamiento ante ellos ) fueron explicados en el pasado por
medio de teorías, mitos, creencias, leyendas y supersticiones, que
tradicionalmente se consideraban correctas. Sin embargo, el
individuo no sólo se ha dedicado a estudiar las cosas insólitas.
Otra tarea en la que se ha enfrascado ha sido la de conocer las reacciones
que experimentará ante dicho acontecer, las condiciones que posee para
enfrentarlo, la habilidad y la disposición con las que cuenta para
encararlo, las posibles formas que puede adoptar para rebasarlo, para de
esa manera mejorar su condición de existencia y extender su vida.
En
la actualidad, hemos superado la simple observación. Se han logrado
construir modernos observatorios equipados con personal calificado,
computadoras potentes, radares y satélites artificiales que a diario se
encargan de predecir con exactitud asombrosa el comportamiento del
tiempo en días venideros. Así ocurre en todas las ramas de la
ciencia. Para nadie es nuevo que, con los últimos adelantos
obtenidos por la rama médica, los científicos pueden averiguar la
predisposición que un paciente posee hacia determinada enfermedad,
pronosticar su padecimiento y hasta evitar su muerte por esa razón.
Los avances en la ingeniería genética vaticinan resultados alucinantes
para el futuro.
Es
indiscutible que a una acción le sucede una cadena de consecuencias.
De ahí la importancia que tiene investigar los motivos y las causas que
originan cualquier fenómeno, así como los efectos que producen y
la estrecha relación que tales categorías tienen con el tiempo:
motivo/pasado, causa/presente y efecto/futuro, eficaz
procedimiento a disposición del hombre para anticiparse a lo que va a ocurrir y a las consecuencias que semejante acción ocasionará.
Nuestro
"web site" se ha fundamentado en el estudio e interpretación
que su autor realizara sobre el Oráculo Dilogún cubano o de los
caracoles y el Oráculo de Biawe o de los cocos como suele conocérsele a
este último.
El
Dilogún es uno de los oráculos más completos y complejos descubiertos
hasta ahora entre los sistemas de adivinación existentes. Es
heredero directo del antiguo Dilogún africano y del sistema de Ifá
introducido en Cuba a través de las migraciones forzadas de yorubas
durante el tráfico de negros. Se trata de un fenómeno típico de
transculturación y de sabiduría basado en la observación popular,
trasmitido oralmente de generación en generación. La fama y la
difusión con las que cuenta se deben, precisamente, a su efectividad,
profundidad y amplitud.
Este
recurso
que ponemos a su disposición, a diferencia de otros sistemas de adivinación,
no se basa en la posible "inspiración divina o poderes psíquicos".
Se rige por un conjunto de conocimientos, reglas y algoritmos
perfectamente diseñados, lógicamente estructurados y almacenados en la
memoria de este "web site", el cual se ha configurado con toda
la información necesaria para establecer pronósticos sencillos sobre la
vida personal de cada individuo, además de la firme creencia de que nada
en este mundo ocurre por azar, nada es fortuito, todo obedece a un motivo,
una causa y un efecto. Se trata de los mismos recursos de que se valieron
en la antigüedad los precursores de estos Oráculos.
Uno
de los conceptos lógicos del cual partimos para concebir
y desarrollar este
"web site" es el
principio del libre albedrío: la potestad de obrar por reflexión,
elección, antojo o capricho, sin
sujeción a condición alguna, que posee cada individuo y que
muchas personas usan para alcanzar la felicidad ( al menos ése es el propósito
). Tal principio
también se aplica a este "web site". Los visitantes deberán
utilizarlo para tomar la decisión de navegar, o no, a través de él
y escoger entre las múltiples alternativas que les ofrece.
La
manera de obrar se deriva de la aptitud y actitud que posee y asume cada
ser para mantener el equilibrio dentro del universo en que se desenvuelve,
de la postura que adopta para reaccionar ante la embestida de los fenómenos
que ocurren en su entorno y que le afectan, de las decisiones que toma, o
deja de tomar, para evitar, resistir o afrontar los efectos de dichos fenómenos
y de la elección que hace
entre los mecanismos de defensa que posee para protegerse de la agresión
de dichos estímulos.
Con
los elementos e información que ponemos a su alcance, usted puede hacer
un análisis de la capacidad y la disposición con las que cuenta
actualmente para obrar y pronosticar así su posible destino. |