Make your own free website on Tripod.com

 

Diccionario Botánico de Osaín                           

 

Instrucciones para el manejo del Oráculo Dilogún

 El Dilogún es un sistema de adivinación basado en 16 signos fundamentales conocidos como 'odu' (popularmente denominados 'orduns').  Estos 16 'odu', al combinarse, originan 256 'odu' compuestos, los cuales son capaces de describir infinitas circunstancias de vida. 

Los 'odu' compuestos representan personajes oraculares, cada uno de los cuales corresponden a distintos refranes, por lo general derivados de antiguas historias yorubas.  Tales refranes, unidos a distintas generalidades, positivas y negativas, y a otros mensajes  que se relacionan con el personaje oracular, son los que permiten al consultante  caracterizar la situación específica que vive el consultado por un espacio de tiempo determinado.

El Dilogún utiliza 16 caracoles cauris como instrumento básico de adivinación.  Los caracoles, previamente preparados y lanzados sobre una estera, como demanda la tradición, pueden adoptar dos disposiciones: una con la abertura original hacia arriba ; y la otra a la inversa   que previamente fue perforada por el consultante para mostrar a sus consultados que dentro de dichos caracoles ya no existe vida alguna capaz de parcializarse a la hora de dar un mensaje. 

Cuando los caracoles caen sobre la estera con la abertura original hacia arriba , se dice que han caído en posición conversacional  y cuando caen en la posición inversa  , se dice que han caído en posición NO conversacional.

Cada vez que lanzamos los caracoles sobre la estera, ejercemos una acción intuitiva con respecto al momento y espacio en que los lanzamos (tal y como ocurre en la mayoría de las ocasiones en que tomamos una decisión en nuestra vida).  Es decir, elegimos y determinamos el tiempo y el espacio para tomar dicha decisión, sin estar  plenamente concientes o convencidos de la consecuencia que traerá dicha acción.  En el caso de los caracoles, elegimos intuitivamente la altura y el momento en que los lanzaremos en la estera.  De esa altura y momento depende la forma en que caiga cada caracol, y de la forma en que éstos caigan dependen los 'odu' resultantes. 

Detrás de cada acción hay una fuerza generadora, motivante, y detrás de cada fuerza hay una energía que la provoca.  Los caracoles miden esa fuerza, que es determinada por el tiempo y el espacio en que se ejecuta la acción de lanzarlos.  A cada acción le antecede una decisión y le precede una consecuencia.  Si conocemos la acción, podremos determinar la decisión que la originó y también la consecuencia que desencadenará.  Conociendo la acción que ocurre en el presente, será muy fácil determinar cual fue la decisión que la originó en el pasado y cuales serán las consecuencias que desencadenarán en el futuro.  En consecuencia, podremos hacer una retrospección y anticipación deductiva que nos conlleve a un pronóstico de vida.  

En una consulta, la primera vez que tiramos los 16 caracoles se determina un 'odu' simple, de acuerdo con el número que cae, con una u otra disposición resultante, y en la segunda tirada se completa la pareja u 'odu' compuesto.  Los 'odu' compuestos describen las circunstancias vividas, las que se viven y las que se están por vivir.

Los Caracoles captan las energías sutiles que activan las capacidades que un individuo posee para obrar, las cuales, en el Dilogún, se llaman 'odu' ( letras o personajes oraculares), y se determinan a partir del número de caracoles que adoptan la posición conversatoria al ser lanzados en la consulta.

Dos 'odu' forman un signo oracular capaz de describir la capacidad, intención, tendencia, posibilidades o probabilidades de vida que un individuo posee para actuar como respuesta a determinada acción de su entorno, o dirigida a su entorno.  

Ejemplo.  El 'odu' que se obtiene en la primera tirada del caracol ocupa el primer lugar en el signo y describe la APTITUD de la persona que consulta el oráculo.  El 'odu' que se obtiene en la segunda tirada ocupa el segundo lugar y describe la ACTITUD.

Las APTITUDES son la capacidades naturales y particulares conque cuenta un individuo para obrar durante su existencia.  Las posee desde que se formó como ente, por lo que son invariables y constantes.  Se consideran positivas porque son la razón para la cual existe y estarán disponibles para ser o no ser utilizadas por el mismo durante toda su existencia.  Sólo pueden ser afectadas por la acción de las ACTITUDES del que las posee.

Las ACTITUDES, en cambio, son las capacidades o habilidades que el individuo adquiere inmediatamente después del nacimiento y durante su existencia.  Se forman a través de la experiencia acumulada, mediante el aforo de  reveses o victorias recopiladas a través del ejercicio de vida, o la asimilación a ciegas de la experiencia ajena trasmitida de generación a generación.  Como dicha experiencia, aunque común, carece de procedencia genuina o fidedigna, se considera inconsistente, variable y, por ende, negativa. Significa el acumulamiento de costumbres que dan contenido a la INTENCIÓN.   

La APTITUD unida a la INTENCIÓN genera la TENDENCIA de obrar de un individuo.  De dicha TENDENCIA depende la manera presumible o modo de existir que posee dicho individuo, sus expectativas de vida y, en consecuencia, su futuro.  De su cualidad para la vida depende su calidad de vida. 

El primer 'odu', obtenido en la primera tirada del caracol, describe la APTITUD que se encuentra estimulada para determinada acción o para responder a determinado estímulo que proviene del entorno del individuo que se consulta.

El segundo 'odu', obtenido en la segunda tirada del caracol, describe la ACTITUD que se encuentra estimulada para emprender determinada acción o para responder al estímulo que proviene del entorno del individuo que se consulta.

Cada actuación de un individuo es determinada por una capacidad innata específica de respuesta (APTITUD) y una capacidad adquirida modificadora de la primera (ACTITUD).  Pudiera resumirse en 'Cómo lo PUEDE hacer y cómo lo QUIERE hacer.'  Según sea el tesón de la actividad que posea una de estas fuerzas, se antepondrá a la otra.  Según  sea su preponderancia sobre la otra, así será su prepotencia o viceversa. 

Si la fuerza de la energía que estimula a la APTITUD es mayor que la que estimula a la ACTITUD, el resultado o tendencia que el individuo posee hará posible que predomine la manera positiva de obrar que se corresponde con el contenido de la APTITUD estimulada.  Si por el contrario,  la fuerza de la energía que estimula a la ACTITUD es mayor o igual que la que estimula a la APTITUD, el resultado o TENDENCIA que el individuo posee será igual al contenido de su APTITUD estimulada, pero en negativo. 

Para consultar el futuro mediante el Dilogún hay que descubrir los dos 'odu' simples: el que estimula la APTITUD, y el que estimula la ACTITUD en el presente.  A través del balance de fuerza de esos dos 'odu' se podrá descifrar, empleando un carácter crítico, la TENDENCIA.

Si el balance de fuerzas entre APTITUD Y ACTITUD se inclina a favor de la APTITUD, la TENDENCIA no será suficiente para transformar el contenido de la APTITUD, se mantendrá positivo.

Si el balance de fuerzas entre APTITUD Y ACTITUD se iguala o se inclina a favor de la ACTITUD, la TENDENCIA será suficiente para transformar el contenido de la APTITUD,  invirtiéndolo de positivo a negativo. 

A diferencia de otros sistemas adivinatorios que se apoyan en el supuesto misticismo del iniciado con gracia 'salvadora' capaz de interpretarlo a través de rituales más o menos elaborados, el Dilogún presenta una anticipación deductiva previsora de las energías (APTITUD, ACTITUD) que acompañan a cada individuo en el momento específico de su consulta.  

El balance de estas energías se hace presente en el momento en que el consultado escoge 16 de los 21 caracoles con los que cuenta la 'mano' o 'juego' completo del Dilogún y, en consecuencia, 'no escoge' los 5 restantes que se consideran 'silentes'.  Cada uno de estos caracoles tiene un peso y un volumen específicos que lo hace único y diferente a todos los demás.  Este balance de energías se manifiesta también en el número de veces que el consultado decide agitarlos entre sus manos, en el momento preciso en que decide lanzarlos sobre la estera, en la altura desde donde los lanza contrarrestando así la fuerza de gravedad que los atrae, y en la fuerza con que finalmente los lanza.  

Todas estas decisiones, conscientes o inconscientes, impregnan a los 16 caracoles de la energía personal del individuo, resultante, a su vez, del balance previamente explicado de las energías presentes en su vida (APTITUD-ACTITUD) en las circunstancias, momento, y lugar específicos en que ocurre la consulta.  Las ACTITUDES y APTITUDES utilizadas por el individuo para manipularlos son las mismas que rigen su vida en el momento preciso en que ocurre la consulta.

Permitamos entonces a este milenario instrumento servir por este medio, una vez más, de terapia para los males que acosan al hombre.

Consulta el Dilogún 

Retorno al menú área restringida 

Retorno a la página principal 

 
Enviar correo electrónico a  oraculos@hotmail.com  con preguntas  o comentarios sobre este sitio.                              Web master:  A. de J.  Martínez (Oshúnlayó). Copyright © 2003.   Agregar a tus favoritos. Esta información tiene el único fin de informar. No tome acción alguna o deje de tomarla sobre la base de este contenido.